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Mitos y realidades sobre el consumo de alcohol

16/2/2016

Como en muchos otros aspectos de la vida diaria, existen grandes mitos o creencias dentro de la sociedad que en la mayor parte de las ocasiones, distan mucho de parecerse a la realidad del problema, y esto no es menos en relación con el alcoholismo.

 

Por ello, hacemos referencia e intentamos dar una visión objetiva de aquellos mitos o creencias falsas que están muy extendidas en nuestra sociedad en lo referente al consumo de alcohol y la dependencia alcohólica.

 

 

1.  El alcohol es menos peligroso que las drogas.

 

Realidad: Se considera droga toda sustancia capaz de modificar funciones del organismo relacionadas con la conducta, juicio, percepción o estado de ánimo, por lo tanto, el alcohol es una droga. Sin embargo, muchas personas no la consideran como tal, ya que es una sustancia de uso legal, de fácil acceso y ampliamente aceptada por la sociedad.

 

El consumo de alcohol genera un problema social mayor que el de otras drogas ilegales, ya que por cada persona que muere por abuso de cocaína, heroína u otra droga, mueren 50 por abuso de tabaco y alcohol.

 

 

2.  Beber solamente los fines de semana no hace daño.

 

Realidad: El daño que provoca el alcohol depende del llamado patrón de consumo, es decir, de la cantidad (a mayor cantidad, mayor daño) y de la intensidad de la misma en convertirse en un hábito.

 

Desde hace unos años el  consumo en atracón o “binge drinking” durante el fin de semana se ha puesto de moda en adolescentes que cada vez inician su consumo con menor edad, lo que produce como consecuencia que estos jóvenes desarrollen, en algunos casos, una dependencia alcohólica también temprana (Pulido et al., 2014).

 

 

3.  El consumo de alcohol ayuda a solucionar los problemas.

 

Realidad: El alcohol hace que alguien con problemas cada vez tenga más problemas. Debido al efecto depresor sobre el sistema nervioso central, la persona consumidora cada vez encuentra menos soluciones para sus problemas. Tras una breve sensación de bienestar, si está triste o deprimida, esta situación se agudiza. Por ello en ocasiones, el alcohol es desencadenante de problemas más graves como el suicidio.

 

 

4.  Beber cerveza es menos problemático que consumir bebidas de alta graduación.

 

Realidad: La cerveza, al igual que el vino y los licores o bebidas destiladas (ron, tequila, etc.) aunque en menor grado, también contiene alcohol, por lo que consumirla de forma frecuente y abusiva tiene consecuencias negativas en el organismo.

Lo importante es el número de UBE (Unidad de Bebida Estándar) que se consuman (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, 2007).

 

 

5.  El alcohol te da energía y te estimula.

 

Realidad: El alcohol, al contrario de lo que se cree, es un depresor del sistema nervioso central y por lo tanto, reduce la capacidad de pensar, hablar y realizar cualquier actividad.

 

Es cierto que en los primeros momentos tras la ingesta de alcohol tiene lugar una fase de euforia y excitación,  en la que la persona se siente desinhibida, feliz y actúa de forma impulsiva; pero a medida que la cantidad de alcohol en el organismo aumenta, los cambios en el SNC resultan más graves y se puede producir pérdida del equilibrio, efectos depresivos, lenguaje incoherente, disminución del nivel de conciencia e incluso llegar a la parada cardiorespiratoria, produciendo la muerte, cuando la tasa de alcoholemia se encuentra alrededor de los 5 g/l (Martínez y Rábano, 2002).

 

 

6.  Todo el mundo reacciona igual al alcohol.

 

Realidad: Ni todo el mundo reacciona de la misma forma ni una misma persona reacciona igual siempre ante la ingesta de alcohol. Hay muchos factores que afectan a la reacción que un individuo tiene hacia el alcohol como el peso de la persona, la hora del día, la cantidad de comida ingerida o el estado de ánimo.

 

Tampoco hombres y mujeres, aunque tengan el mismo peso y estatura, reaccionan de la misma forma ante cantidades iguales de alcohol.

 

 

7.  Hay personas que “aguantan bien el alcohol” porque son más fuertes.

 

Realidad: Si una persona aguanta bien el alcohol puede ser porque su organismo se ha acostumbrado a beber, ha desarrollado tolerancia al alcohol y esto no significa que haga menos daño, sino que hay más riesgo de que se convierta en dependiente.

 

Además con el tiempo se produce el fenómeno contrario, la tolerancia inversa, en el que la persona “no aguanta nada el alcohol” y con menor cantidad que antes llega a producirse los efectos de embriaguez (Martín y Fernández, 2009).

 

 

8.  El alcohol ayuda a ligar y mejora las relaciones sexuales.

 

Realidad: El consumo abusivo de alcohol muchas veces dificulta o incluso impide unas relaciones sexuales plenas, ya que provoca impotencia y otras disfunciones asociadas (Salazar y Arrivillaga, 2004). Solo en muy pequeñas cantidades puede ayudar a alguien tímido; pero en general, por ser un depresor del SNC, el consumo en exceso inhibe la respuesta sexual.

 

 

9.  Una ducha de agua fría es buena para atenuar los síntomas de la intoxicación.

 

Realidad: En situaciones de embriaguez hay que abrigar y proporcionar calor a la persona y nunca intentar reducir los síntomas con una ducha fría, ya que la temperatura del cuerpo disminuye y se siente más frío, por lo que es muy peligroso aumentar el frío en el organismo (Izquierdo, 2002).

Los síntomas de la intoxicación se normalizarán tan solo después de que el hígado haya procesado todo el alcohol.

 

 

10.  Beber alcohol durante la resaca la mejora.

 

Realidad: No puede mejorar la resaca, ya que es la misma sustancia que produjo la intoxicación. Tal vez, debido al efecto de euforia y anestesia que se produce inicialmente, nos parezca que la resaca es menos intensa, pero eso durará solo un tiempo y al rato volveremos a sentir de nuevo el malestar aumentado por la nueva ingesta de alcohol.

 

Una buena estrategia durante la resaca es beber mucha agua para compensar la deshidratación que causa el alcohol en el organismo.

 

 

11.  Sólo las personas que tienen problemas psicológicos llegan a ser alcohólicos.

 

Realidad: Gran parte de los casos de alcoholismo asientan sobre una base de consumo de riesgo durante les edades tempranas de la vida y no sobre la preexistencia de patología psiquiátrica de base.

 

En la actualidad, el consumo de alcohol se inicia a edades tempranas, como forma de “diversión” y esto trae como consecuencia que la curva de tolerancia se desarrolle con mayor rapidez y, por lo tanto, la dependencia aparece muy precozmente.

 

Es decir, el alcoholismo está más relacionado con la cantidad de alcohol que se ha consumido y con el tiempo de consumo que con la edad y los factores psicológicos asociados.

 

 

12.  El alcoholismo es un "vicio".

 

Realidad: El alcoholismo, mejor llamado Síndrome de Dependencia Alcohólica, es un trastorno, recogido en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA, 2002).

 

Es importante aclarar que  no todos los que beben en exceso presentan dependencia al alcohol. Por este motivo, tenemos que diferenciar entre mal uso, abuso y dependencia al alcohol.

 

** Texto extraído de forma parcial del capítulo 4: Mitos y realidades sobre el consumo de alcohol; del libro “La dependencia alcohólica. Una visión integral”. Robles Martínez, M.; Conte Vivas, L.; García Carretero, M. A. con la autorización de sus autores.

 

 

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